Entrada del blog de Ace CafeteríaInstante
¿Y si pudiéramos cristalizar este encuentro, este instante?
Yo no pensaba otra cosa, lamento por adelantado si recibes con tedio estas palabras, mas la belleza que evocas en mí no me deja alternativa.
Pensé desde que supe del ángel Gabriel que ningún otro vendría a anunciarse y menos a mí, pero te tengo delante y dudo de que esto último sea cierto.
Porque eres cierta, eres, en esencia, toda la verdad que mi alma lleva una vida buscando. Eres belleza, belleza esculpida como el David de Miguel Ángel.
¿Cómo sino describirte?
Eres todo aquello que creí inexistente, todo aquello que estremece mi ser, que hace temblar todo el cuerpo que me ha sido dado.
¿Es suerte? ¿Es disfraz? ¿Es una mezcla, en este instante fugaz?
No sé que es y créeme que mataría por saberlo.
Porque mi cordura es efímera y fútil y mis esfuerzos vácuos.
Yo no sé resonar a tu misma frecuencia, pero amaría captar hasta la última de las vibraciones de tu ser.
Qué hipócrita, ¿Verdad?
Alabarte por tu apariencia, desearte por tu esencia y no molestarme siquiera en conocer tu color favorito.
Puede que así sea, puede que mi hipocresía sea la verdadera razón por la que estoy lejos de merecerte.
Pero no quiero merecerte, jamás osaría tal cosa.
Solo quiero admirarte, tenerte para mí un instante, sentirte mía y cerca, luego puedes olvidarme...
Porque al contrario que tú, yo no soy poesía, no soy sino un poeta que ama ser deslumbrado.
Adicto a la belleza que me hacen sentir estrellas como tú.
Por eso, una vez más, te imploro: sé mía por un instante.